En el arte del titular esperpéntico, la prensa digital sabe que Gwyneth Paltrow, como el Almendro, nunca falla por Navidad. En su negocio, Goop, también. Desde su imperio de lifestyle no dudan en capitalizar haberse convertido en una de las webs femeninas más odiadas (y cuestionadas) de la red. Para alimentar su gloria y leyenda, cada año se superan con su particular lista de regalos navideños “ridículos pero asombrosos”. Ideas que combinan lo aspiracional del alto standing (aquí se viene a pagar) pero con el punto de mamarrachez suficiente como para generar titulares y que el cachondeo global les redireccione a su web. El odio alimenta sus cifras.
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