Según un informe de Transport & Enviroment, las emisiones de las dos compañías de cruceris más grandes, emitieron 14 veces más óxido de azufre (SOX) que los 260 millones de coches que cirulan por Europa.
Este compuesto gerena aerosoles de sulfato (SO4), muy perjudiciales para la salud y contribuyen a la acidificación de los ambientes terrestres y marinos. Los países más afectados por la contaminación son España, Itlalia y Grecia y las ciudades que más contaminación por cruceros son Barcelona, Palma de Mallorca y Venecia. Estas ciudades, aunque implanten medidas para reducir la contaminación de los coches, seguirán teniendo altos niveles de contaminación cuando los cruceros están atracados en sus puertos. Lo ideal sería que al llegar a destino, los cruceros se conectaras a la red eléctrica de la ciudad, pero en lugar de hacer esto, siguen utilizando como fuente de energía sus grandes motores de oil marino. Y lo cierto es que existe la tecnología para coseguir unos cruceros mucho más limpios, como las baterías para desplazamientos cortos o el hidrógeno, capaz de mover grandes barcos, pero la industria todavía no muestra intenciones de adaptarse a la realidad de la crisis climática.























