La caída de precios y el interés de inversores extranjeros saca a la venta pueblos abandonados, conventos, castillos y edificios históricos
Ahora mismo es posible convertirse en dueño de un castillo, de un pueblo abandonado o de un convento por lo que antes costaba un buen piso en Madrid o en Burgos». Con el mercado del arte desplomado en los últimos cinco años, Rafael Canales es un bróker que se ha reconvertido del mundo de las obras de arte y los artistas cotizados, a la caza de edificios singulares. Desde hace varios años, dirige su olfato a la busca de un tipo de patrimonio que encandila a inversores y caprichosos. Y Castilla y León tiene un lugar privilegiado en su agenda.
Si en 2012 un estudio de la Fundación Arte y Mecenazgo constataba las horas bajas de un mercado del arte en España zarandeado por la marea de la crisis, ese mismo oleaje está sacando a la luz el interés que despierta el patrimonio singular en España, un cambio de ciclo que está llevando a los inversores a poner la mira en este tipo de espacios y edificaciones, una categoría que incluye desde pueblos y aldeas abandonados hasta castillos, conventos e iglesias. «Hay edificios que hace unos años costaban fortunas y hoy pueden encontrarse propiedades del tipo una casa señorial por 130.000 euros», cuenta este experto en ventas así, que ha visto cómo en la época del auge inmobiliario la compra de un castillo exigía desembolsar cantidades desorbitadas y, ahora, explica, «es mucho más asequible hacerse con este tipo de edificaciones».
En las web especializadas en patrimonio singular recalan ofertas de propietarios y compradores interesados en desprenderse o en adquirir posesiones con siglos de historia. Sacarpartido.com, joyasinmobiliarias.es, aldeasabandonadas.com, entre otras, ejemplifican el trasiego de ofertas por estos portales, cuenta Rafael Canales, que cifra en una veintena las propiedades entre castillos, pueblos, conventos y monasterios de Castilla y León que tiene en cartera en busca de comprador.
Se muestra reticente a hacer pública toda la lista por temor a que se frustren operaciones. Sí da cuenta, en cambio, de la existencia de un castillo de Burgos, del siglo XIV, emplazado en la zona de las Merindades. El precio, tres millones de euros negociables.
En la provincia de Ávila, en la zona de Peguerinos, se ofrece un «pueblo en ruinas». El precio de salida, 900.000 euros negociables. Por indicación de la propiedad, Canales elude dar el nombre y más datos del pueblo en venta. En el Ayuntamiento de Peguerinos aclaran que se trata de La Lastra, un pueblo desaparecido tras la Guerra Civil. «Son ruinas de propiedad privada que ahora pertenecen al término de Peguerinos, quedan los restos de las casas en suelo rústico», explica Alexandre Piñeiro, técnico municipal de esta localidad.
En la provincia de Burgos se ofrece otro pueblo abandonado, «75 casas y anexos, a reformar. Cerca de todos los servicios. Muy bien comunicado. Luz y agua a pie de propiedad. Cerca de Madrid. Precio: a consultar o pasar oferta». Tampoco se hace público el nombre de la localidad, que resulta ser Bárcena de Bureba, según relata Ángel García, alcalde de Abaja, Ayuntamiento al que ahora pertenece como entidad menor. «Lo compró en su mayor parte una empresa que se llama Restaura Bárcena, que se ha encargado de negociar con los propietarios y quieren hacer algo o vender algo», apunta el regidor, que recuerda que Bárcena de Bureba tenía su propio Ayuntamiento pero hace unos veinticinco años se quedó sin vecinos.
En plenas Merindades burgalesas, en la localidad de Lezana se ofrece un castillo histórico del siglo XIV, anunciado como «el mejor conservado de Castilla y León, con todos los detalles, precio 3 tres millones de euros.
A esta demanda de patrimonio singular no es ajeno el apetito comprador que se ha despertado en inversores foráneos. Inversores de China, Rusia y países árabes concentran el interés por este tipo de edificaciones, según el perfil que maneja Rafael Canales. Se trata en su mayoría de hombres de negocios que sondean mercados en busca de emplazamientos con encanto para ser reconvertidos a un uso hostelero, y tampoco faltan socios empresarios que con las posibilidades que ofrece el teletrabajo buscan lugares «con encanto» donde montar una empresa. «También nos están pidiendo bodegas, sobre todo en la Ribera del Duero, es un mercado en el que quieren entrar y piden muchísima información».
El 'tam-tam' de la búsqueda de edificios singulares también ha llegado hasta Fernando García Erviti. Lleva tantos años en el mercado de lo que llama «edificaciones irrepetibles» como para saber que se están creando «oportunidades muy interesantes» en busca de comprador. Sus más de quince años de rodaje en este ambiente de inmuebles atípicos no le han mermado la capacidad de asombro. «Me llama la atención que cosas que han estado empantanadas durante muchos años, que sus propietarios no las usaban o las mantenían y poco más, resistiéndose a venderlas, ahora, cuando el mercado está más difícil y resulta más complicado encontrar comprador, deciden ponerlas a la venta».
Sabe que Castilla y León es territorio de abundante patrimonio singular. «Hay construcciones de la Desamortización que recalaron en manos privadas y se han utilizado como cillas y almacenes de grano o están abandonadas».
Su web cuenta con el apartado 'cómo valorar un castillo', un puñado de consejos encabezados por la máxima 'Solo el necio confunde valor y precio'. Aunque en la lista de García Erviti recalan ofertas de todo el país, sabe que Castilla y León es terreno fértil para este tipo de mercado. «El castillo de Villatoro, en la provincia de Ávila, convertido en hotelito rural, lo vendí yo; Están surgiendo cosas que antes no estaban en el mercado, ahora es el momento adecuado porque ha bajado el precio de propiedades singulares cuya tasación es complicada», explica este experto, que observa que «hay movimientos. Las propiedades singulares llaman mucho la atención».