Los pueblos españoles se vacían y el drama del despoblamiento rural se acentúa. Sin embargo, algunas pequeñas aldeas y casas abandonadas consiguen llamar la atención de inversores y potenciales compradores, Prensa Cinco Días
A algo más de 10 kilómetros de la costa. Pero esta vez con un fin muy diferente. Y fue un holandés residente en Berlín, Dennis Schep, académico e investigador en reconocidos centros como la European Graduate School de Suiza o The Public School of Berlin, quien adquirió por 175.000 euros este pequeño pueblo deshabitado, desde hace más de 40 años, para crear en él un lugar de trabajo para intelectuales y perfiles humanistas, artísticos y culturales. Una especie de coworking rural para este tipo de profesionales que nace sin ningún ánimo de lucro. “Es un sitio en el que poder crear y compartir espacios, ideas y proyectos. Y todo se hace de forma diferente a como sucede en la ciudad. Seguir leyendo reportaje de prensa























