
Elvira Fafián, Aldeas Abandonadas Real Estate , asegura que muchos de sus clientes son extranjeros que vienen a España en busca de algo con historia. Tiene conventos a la venta que no llegan ni a publicarse porque salen con precios muy baratos.
"Hay una demanda importante de este tipo de propiedades", insiste.
En 2024, Fafián vendió una iglesia y un monasterio. La iglesia estaba reformada y su dueño la había adquirido muchos años atrás. El comprador fue un empresario. "Estas propiedades pueden ser habitadas por una o varias familias, generalmente extranjeras", explica Fafián. "También las compran emprendedores u hosteleros que quieren tener un convento para montar un restaurante o algo turístico fuera de un hotel".
A fin de cuentas, concluye la experimentada Fafián, quienes apuestan por inmuebles religiosos "son clientes muy específicos". Aunque su modelo de negocio se basa en gente que está adaptándose a núcleos rurales y entornos con otras expectativas, reconoce que "no todo el mundo vale para vivir en una iglesia o un convento".






















